Por Nadia
Durante mucho tiempo abria las lecturas online como quien abre la pagina de seguimiento de un envio. Un ojo en la pantalla, una mano en una bolsa de patatas, otras tres pestanas brillando por atencion. Y luego me preguntaba por que todo se sentia delgado, como un mensaje que habia leido por encima y ya habia olvidado para cuando hervia el agua.
La lectura era cuidada. Yo era la que llegaba mal. En cuanto lo note, todo se ablando.
No necesitas un mantel de terciopelo ni una habitacion de pelicula. Una esquina despejada de la mesa ya basta. Quita los recibos. Silencia el movil si puedes. Deja que el espacio sostenga una sola cosa a la vez.
Una taza de te ayuda. Una vela tambien, mas por el olor que por la imagen. Y no hacer nada durante tres respiraciones lentas antes de empezar. Esa pizca de preparacion le dice en voz baja a tu sistema nervioso que sales del ruido del dia y entras en algo mas reflexivo.
Una lectura online es maravillosamente facil de abrir, y ahi esta tambien la trampa. Como cabe en el bolsillo, la metes en el hueco mas pequeno del dia, entre un correo del trabajo y recoger a los ninos.
Dale espacio mejor. Diez minutos antes, para llegar de verdad. Diez minutos despues, para que la lectura tenga donde asentarse. Para una revision sencilla, una lectura diaria encaja preciosa dentro del cafe de la manana o de la ultima hora tranquila de la noche. Hazlo tan simple como quieras. Lo importante es que sea tuyo.
La primera vez suele ser emocional. Una sola frase se estira hacia ti y te agarra. Reaccionas. Piensas en una persona, un miedo, una esperanza que casi habias guardado.
En la segunda vez salen los detalles mas tranquilos. Me gusta leer una vez con las manos lejos del teclado. Luego me alejo, relleno la taza y vuelvo con un cuaderno. Escribo tres cosas pequenas: que se sintio verdadero enseguida, que se sintio incomodo de una forma claramente util, y que quiero revisar dentro de una semana. Esa costumbre evita que la lectura se evapore en un estado de animo pasajero. Le da un lugar donde vivir un rato.
Cuando termines, resiste el tiron de volver de golpe a los mensajes y las tareas. Hasta dos minutos de silencio cambian toda la textura. Pon una mano sobre el corazon. Escribe una frase sobre lo que te llevas. Mira la habitacion y vuelve despacio.
Yo siempre dejo un pequeno rastro tambien. Una sola palabra en el cuaderno, una fecha, a veces una linea que se que querre releer el mes que viene. Evita que la lectura se aleje como algo que simplemente paso, y le da un hogar tranquilo en mi semana.
Una lectura significativa pide tu atencion mucho mas que un escenario perfecto. Asi que la proxima vez que abras una en el movil, que cambiaria si trataras esos pocos minutos como de verdad tuyos?